domingo 3 de enero de 2010

Querida mía, querida compañera.

Ahora que lo pienso bien se me hace más fácil aceptarlo, creí duro el tiempo y difíciles las relaciones, pero lo que no veía, era que todo eso se trataba del sutil cotejo de aquella dama, cada vez acercándose mas y mas a mí, pero yo, confundido, cuestionaba esta situación, ahora ya lo veo y creo sentir algo por ella, quizá ya me sedujo, ya me enamoró.

¡Cómo no me di cuenta! Siempre estuviste tras de mí, persiguiéndome y llamándome mientras yo huía de ti y buscaba otra compañía, no me daba cuenta cual era realmente el destino, el amor me confundió y sentimientos confusos se anudaron en lo más profundo de mi, pero veo que aquella a la que realmente pertenezco eres tu.

He considerado el entregarme a ella y amarla, estoy seguro que si lo hago tendré compañía eterna, pero me asusta el hecho de que ésta se convierta en la única, aunque a veces es a la única que quiero realmente.

Pero como mas se puede decir, es misteriosa, cruel y algo desalmada, pero se le aprende a amar a querer y hasta desear.

Así que con honor digo que la amo, la deseo, la busco y a veces, la requiero. Tu estrategia funcionó, lograste atraparme y enamorarme, en tus brazos estoy y poco quiero alejarme de ellos. Me hiciste cambiar, me moldeaste tal cual me querías y con esto lograste hacer de mi tal que me fijé en ti, cambiaste en mí el pensamiento para que terminara enamorado de ti.

Noches en vela he pasado junto a ti, como esta, días en el campo he compartido con tigo, tanto me conoces que sabes mi rutina diaria y has compartido en secreto mis más profundas penas y mis más grandes lujurias. Forjaste en mí un deseo por lo lúgubre y fúnebre que te agradezco y con honra aprovecho para hacerlo mi material de escritura, en tu honor y presencias escribo.

Estaré junto a ti y tú estarás junto a mí, viviremos juntos, viviremos felices, que nadie más se interponga entre nosotros mi querida soledad.

 

Ricardo V.W.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada