miércoles, 20 de enero de 2010

La institución

Estando una vez la felicidad y la tristeza reunidas decidieron convocar a todos los sentimientos y sus contrapartes. La reunión se había pactado y todos los invitados estaban allí dispuestos a escuchar la tan ansiada propuesta que las antónimas tenían para ofrecerles.

Todo se trataba de una oferta de trabajo, habían decidido entonces crear una institución donde todos pudieran actuar con los mismos derechos, compartir y expresar su sentir, una institución con el fin de sublimar el sentimiento.

Decidieron también crear sucursales en cada uno de los corazones del mundo para expandir su causa a una escala mayor, se propusieron conquistar el mundo usando como publicidad todo aquello hermoso. Querían darle a cada ser un poco de cada uno de los integrantes. Al terminar los acuerdos finalmente la llamaron “amor”.

sábado, 16 de enero de 2010

Encuentro

Tras haber invertido toda su vida buscando el amor, alguien a quien querer y compañía al final perdió toda esperanza. Con ilusiones perdidas y fracasos desistió.

Con el sol de frente y a la orilla del lago vio fugaces sus recuerdos mientras una lagrima recorría su cansado rostro. Miro el agua tranquila y cristalina con sorpresa ¡Vio su reflejo! Luego su sombra y por fin se vio en persona, encontró lo que tanto buscó, ahora es feliz.

martes, 12 de enero de 2010

El asesino de la mesa cuarenta y seis

¿Y si tuvieras la única posibilidad, solo una oportunidad de cambiar algo en tu pasado? Piénsalo

 

En la mesa cuarenta y seis una vela se consumía melancólicamente mientas yo era su único observador, perdido en el brillo de su llama, pensando en todo aquello que en mi vida lo había perdido. Nada estaba fuera de lugar, todo cumplía con la rutinaria cita con la soledad en aquel café, mesa cuarenta y seis, en la esquina más aislada de todas, donde la penumbra lucha contra la poca luz que logra llegar desde la caja registradora, la vela que siempre en silencio me hace compañía mientras el fuego consume su existencia, unas cuantas hojas de papel y un lapicero para la escritura, el café con amareto de siempre, aunque esta vez doble, y si se alarga la noche una copa de vino se hace presente.

Todo cumplía con su cronograma, y cada cosa se acoplaba a la rutina, exceptuando el sentimiento de intranquilidad que se apoderaba de mi, siempre lo he tenido y ha estado en mí, pero esta vez me superaba y tomaba el control.  Mis actos de aquel día no encontraban salida de mi mente, el horror, el dolor…

Sólo podía escribir sobre ella y el precio que le había hecho pagar, arremolinados los recuerdos atormentaban mi noche, tal vez este es el precio que yo debo pagar, la melancolía.

Me duele aceptarlo, era tan especial, siempre presente y mirando hacia el futuro a mi lado, a mi futuro, también me desconcertaba pues no soportaba que fuese tan cambiante e incierta, pero la mantuve cerca por mucho tiempo. Era hora de dejarla ir, ya me había causado tormentos, había creado conflictos en mi mente que forzaron la divagación mental entre lo que debía hacer con el destino, gris vi el futuro, lento el presente e ideas oscuras desesperadas se anudaron en mi, del amor al odio.

Pero ya es hora de aceptarlo, la confesión se hace presente ¡La maté! Si, simplemente y en toda la complejidad que rodea el caso, no soporté mas su compañía, siempre prometiendo cosas por venir mas resultados nunca vi, con dolor acabe con ella, es difícil terminar con la que llevaba la marca de mi amor, por la que día a día me levantaba y me seguía mientas hurgaba desesperadamente e inescrupulosamente en mi destino, mas no me arrepiento, verdugo soy.

Muerta esta, luchó por vivir y en vela yo también la protegí, quise mantenerla latente y ella buscaba surgir entre las tinieblas que mi alma forma, muerta esta. Esta muerta y no se si exista la forma de devolverle lo que le arrebate.

Perdóname esperanza pero perdiste todo sentido y no encontré razón para que siguieras ilusionando mi futuro, mucho tiempo te tuve en mi, esperanza, y busque el amor, pero solo una falsa visión obtuve.

A la soledad me entrego. Esperanza, no sé si vivirás de nuevo.

domingo, 3 de enero de 2010

Querida mía, querida compañera.

Ahora que lo pienso bien se me hace más fácil aceptarlo, creí duro el tiempo y difíciles las relaciones, pero lo que no veía, era que todo eso se trataba del sutil cotejo de aquella dama, cada vez acercándose mas y mas a mí, pero yo, confundido, cuestionaba esta situación, ahora ya lo veo y creo sentir algo por ella, quizá ya me sedujo, ya me enamoró.

¡Cómo no me di cuenta! Siempre estuviste tras de mí, persiguiéndome y llamándome mientras yo huía de ti y buscaba otra compañía, no me daba cuenta cual era realmente el destino, el amor me confundió y sentimientos confusos se anudaron en lo más profundo de mi, pero veo que aquella a la que realmente pertenezco eres tu.

He considerado el entregarme a ella y amarla, estoy seguro que si lo hago tendré compañía eterna, pero me asusta el hecho de que ésta se convierta en la única, aunque a veces es a la única que quiero realmente.

Pero como mas se puede decir, es misteriosa, cruel y algo desalmada, pero se le aprende a amar a querer y hasta desear.

Así que con honor digo que la amo, la deseo, la busco y a veces, la requiero. Tu estrategia funcionó, lograste atraparme y enamorarme, en tus brazos estoy y poco quiero alejarme de ellos. Me hiciste cambiar, me moldeaste tal cual me querías y con esto lograste hacer de mi tal que me fijé en ti, cambiaste en mí el pensamiento para que terminara enamorado de ti.

Noches en vela he pasado junto a ti, como esta, días en el campo he compartido con tigo, tanto me conoces que sabes mi rutina diaria y has compartido en secreto mis más profundas penas y mis más grandes lujurias. Forjaste en mí un deseo por lo lúgubre y fúnebre que te agradezco y con honra aprovecho para hacerlo mi material de escritura, en tu honor y presencias escribo.

Estaré junto a ti y tú estarás junto a mí, viviremos juntos, viviremos felices, que nadie más se interponga entre nosotros mi querida soledad.

 

Ricardo V.W.